EL RESPETO Y LA BENDICIÓN (A propósito de tu micro sobre el
respeto)
En mi casa como en la de la mayoría de las familias venezolanas, se acostumbra a “Pedir la Bendición”, esta es una costumbre generalizada, se hace como un saludo, pero al mismo tiempo es una señal de respeto hacia las personas mayores de la familia.
En mi familia por ejemplo, mamá y papá nos inculcaron a pedir la bendición a los abuelos, a los tíos y a los padrinos, pero mi papá me cuenta que en su casa, se le pedía la bendición también a los hermanos y primos mayores, cosa que aun él hace.
Cuando viajé a España hace unos cuantos años, recuerdo que la gente veía como algo de admirar el hecho de que nosotros nos pidiéramos la bendición, en ese momento me di cuenta que era algo particular de Venezuela, también lo he visto en países hermanos como en Colombia, pero creo que es en Venezuela donde esta costumbre está más acentuada.
Sin embargo he notado que esta costumbre se ha ido perdiendo, y lo digo con propiedad pues en mi casa también se ha perdido, mis hermanos que han emigrado de Venezuela y yo, no hemos insistido mucho en que nuestros hijos nos pidan la bendición, nos hemos conformado con otras expresiones de cariño como un “hola mamá como estás” y ya, pero de repente escuchando tu programa recordé lo importante que es pedir la bendición y comencé a entender a mi mamá, cuando vamos a su casa que hace devolver a mis hijos para que entren de nuevo y en vez de un “Hola abuelita” vacío, le digan “Hola abuelita, bendición…”, muchas veces nos reímos de esto pero al reflexionar, me doy cuenta de todo lo que conlleva (los mayores siempre tienen la razón): pedir la bendición es una hermosa señal de respeto, consideración y profundo amor hacia nuestros mayores, debemos recuperar esa hermosa costumbre, pues además de lo importante de pedirla, mucho más lo es recibirla de esos seres que nos dieron la vida, que nos llenan la existencia de buenos ejemplos y que de alguna forma escuchar de sus labios el “Dios te bendiga”, nos hace sentir protegidos, queridos y llenos de luz y de amor.
Aprovecho para decirte: que Dios te bendiga a ti y a tu programa y a todos los seres que día a día aprendemos y reflexionamos de esas experiencias que con tanta sabiduría sabes plasmar en los mismos.
Un abrazo!
Carmen Alicia González
En mi casa como en la de la mayoría de las familias venezolanas, se acostumbra a “Pedir la Bendición”, esta es una costumbre generalizada, se hace como un saludo, pero al mismo tiempo es una señal de respeto hacia las personas mayores de la familia.
En mi familia por ejemplo, mamá y papá nos inculcaron a pedir la bendición a los abuelos, a los tíos y a los padrinos, pero mi papá me cuenta que en su casa, se le pedía la bendición también a los hermanos y primos mayores, cosa que aun él hace.
Cuando viajé a España hace unos cuantos años, recuerdo que la gente veía como algo de admirar el hecho de que nosotros nos pidiéramos la bendición, en ese momento me di cuenta que era algo particular de Venezuela, también lo he visto en países hermanos como en Colombia, pero creo que es en Venezuela donde esta costumbre está más acentuada.
Sin embargo he notado que esta costumbre se ha ido perdiendo, y lo digo con propiedad pues en mi casa también se ha perdido, mis hermanos que han emigrado de Venezuela y yo, no hemos insistido mucho en que nuestros hijos nos pidan la bendición, nos hemos conformado con otras expresiones de cariño como un “hola mamá como estás” y ya, pero de repente escuchando tu programa recordé lo importante que es pedir la bendición y comencé a entender a mi mamá, cuando vamos a su casa que hace devolver a mis hijos para que entren de nuevo y en vez de un “Hola abuelita” vacío, le digan “Hola abuelita, bendición…”, muchas veces nos reímos de esto pero al reflexionar, me doy cuenta de todo lo que conlleva (los mayores siempre tienen la razón): pedir la bendición es una hermosa señal de respeto, consideración y profundo amor hacia nuestros mayores, debemos recuperar esa hermosa costumbre, pues además de lo importante de pedirla, mucho más lo es recibirla de esos seres que nos dieron la vida, que nos llenan la existencia de buenos ejemplos y que de alguna forma escuchar de sus labios el “Dios te bendiga”, nos hace sentir protegidos, queridos y llenos de luz y de amor.
Aprovecho para decirte: que Dios te bendiga a ti y a tu programa y a todos los seres que día a día aprendemos y reflexionamos de esas experiencias que con tanta sabiduría sabes plasmar en los mismos.
Un abrazo!
Carmen Alicia González
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